Cuadro de texto: COLEGIO SANTA MARÍA MICAELA

Cuadro de texto: Una Educación de Calidad
    

              ADORATRICES CARTAGENA

 

 

FRANCISCO MORAL MORENO, GANADOR DEL

2º CONCURSO DE CUENTOS "MURCIA EN CLAVE AMBIENTAL"

 

    Nuestro alumno Francisco Moral, de 4º de ESO, ha resultado ganador del II Concurso de Cuentos Cortos "Murcia en clave ambiental" para alumnos de Secundaria convocado por la consejería de Agricultura.

    Como comentamos, la Consejería de Agricultura y Agua, a través de la Dirección General de Patrimonio Natural y Biodiversidad, convocó el II Concurso de Cuentos "Murcia en clave ambiental" para alumnos de Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O).

    El director general, Pablo Fernández, señaló que la iniciativa “pretende fomentar desde edades tempranas la conciencia sobre los valores naturales y su preservación”. Asimismo, destacó el éxito de la primera edición, “dada la gran acogida que tuvo por parte de los colegios regionales, donde participaron unos 200 alumnos”.

    Las bases del concurso establecían que los cuentos han de tener temática ambiental, en una extensión máxima de cuatro páginas y cada autor debe responsabilizarse de la originalidad del trabajo. Los cuentos se presentaron en CD (formato .doc o .rtf) acompañados de otra copia en papel. Los ganadores del primero, segundo y tercer premio obtendrán, por este orden, un ordenador portátil, una cámara de fotos digital y una bicicleta. Asimismo, el colegio al que pertenezca el ganador recibirá una placa conmemorativa y los alumnos de su clase podrán pasar un día en una de las aulas integradas dentro de la Red de Aulas de la Naturaleza de la Región de Murcia.

Los cuentos se podrán presentar en el Punto de Información y Divulgación Ambiental de la Dirección General de Patrimonio Natural y Biodiversidad (en Murcia, Calle Catedrático Eugenio Úbeda 3) o en el Registro de la Consejería de Agricultura y Agua. El plazo de presentación finalizará el 30 de abril.

 

Previsiblemente la entrega de premios se hará a media mañana del día 5 de junio (Día Mundial del Medio Ambiente), en el Centro de Visitantes de “El Valle”. El año pasado los autobuses pasaron a primera hora de la mañana a recoger a los chicos, que estuvieron de vuelta al mediodía, de todas formas algunos trajeron bocadillos y se animaron a comer en El Valle.

 

http://www.murcia.com/region/noticias/2009/03-24-agricultura-convoca-ii-concurso-cuentos.asp

 

Fran, como le conocen sus compañeros, nos comentaba a través del correo que "La verdad es que no me lo esperaba, lo daba ya por perdido (lo que demuestra, por otro lado, que nunca se ha de perder la esperanza). Siempre me ha gustado la belleza de la naturaleza y éste era un buen momento para expresarlo. El relato es, en sí, una gran metáfora que muestra cómo se conciencia una persona a la que el medioambiente le importa un pimiento. De hecho todos somos ese empresario hasta que nos damos cuenta de que estamos equivocados. No sé lo que pensarán otras personas, pero yo, personalmente, no deseo que mis hijos vivan en un mundo en el que reinen el caos y la destrucción a consecuencia de no haber cuidado la naturaleza para recaudar dinero. Espero que con este relato haya “transformado” a algunos empresarios."


Recibe desde aquí nuestra más sincera ENHORABUENA y las más SINCERAS FELICITACIONES DE TODA LA COMUNIDAD EDUCATIVA DE TU COLEGIO.

¡¡FELICIDADES!!

Os dejamos el trabajo presentado por Fran, por el que ha recibido este premio, esperamos que os guste

Título del cuento: Veintidós de abril

Pseudónimo del autor: FMIC

Edad del autor: 15 años

 

   Cuentan que, no hace muchos años, un afamado empresario de la construcción se proponía talar un inmenso bosque para edificar un residencial de lujo en el cual él tendría una mansión magistral.

Empezó la tala y uno a uno cayeron ciento veinte árboles en pocas horas, pero hallaron uno de enormes proporciones cuya existencia se desconocía. Ante tal problema, llamaron a nuestro estimado empresario.

- Señor, no podemos derribarlo es un monumento natural, los ecologistas se nos echarán encima.

- ¿Más de lo que ya lo hacen? Esos picapleitos cuentistas me tienen harto. Ese estúpido árbol está justo encima de mi mansión. ¡Derribadlo!

- Señor, hay que dar parte a las autoridades, no tenemos permiso… –replicó el obrero.

- ¡Sandeces! Harto estoy también de la burocracia.

- ¿Entonces…?

 - ¡Lárgate ahora mismo, inútil!

   Justo cuando el obrero huía a continuar con su tarea, un equipo del Ministerio de Medio Ambiente llegó. A su mando se encontraba una mujer, Rosa, encargada de revisar los proyectos y denunciar a los que se “pasaban de la raya”.

- Esta obra no puede continuar –dijo- Está atentando contra el medioambiente.

- De ninguna manera señorita. He adquirido este terreno y voy a edificarlo. –respondió alterado.

- Es usted odioso. No quería llegar a este extremo, pero la obra queda paralizada o, mejor dicho, anulada. Es una orden, despeje esto de sus materiales.

- Buff… Esto es increíble, pero no quedará aquí…

- Lo podemos comprobar en los tribunales.

- Váyase usted y su gente, y no vuelvan por aquí. ¡Y el resto también! ¡Fuera!

   Nuestro empresario se quedó en el ya reducido bosque, delante del árbol, tras haberse marchado todos. Estaba anocheciendo.

 

 - “Pobre de ti humano,

¿tan importante es para ti

una mansión para que en vano

intentes matarme, no sin ralentí?”

- ¿Quién habla? - Exclamó asustado.

- “¿No sabes quién soy?

¡Si era tu obsesión hasta hoy!”

- Los árboles no hablan.

- “Estoy tan vivo como tú,

no soy un árbol, o puede que sí.

Soy incorpóreo, soy la voz

sin boca que sufre por ti.”

- ¿Por mí? ¿Pero qué me estás contando?

- “No soy un capricho de la naturaleza, soy tu destino.”

- ¡Pero qué haré yo hablando con un árbol!

   Inmediatamente cogió gasolina y la derramó en el árbol.

- “Todavía estás a tiempo,

reflexiona y no seas caprichoso.”

- ¡Ya está bien! - y le prendió fuego con un mechero.

 - “Alea iacta est,

no me olvides.”

   El árbol fue rápidamente consumido por las llamas y éstas se extendieron por el resto del bosque. Nuestro empresario intentó darse a la fuga, pero tropezó y cayó junto  a los troncos que habían talado. Intentó levantarse, pero probablemente se había fracturado la pierna, ya que no pudo tenerse en pie. Cuando vio que las llamas llegaron hasta allí, pensó que su suerte ya estaba echada.

Con el temor en la cara a una muerte inminente, reflexionó:

- ¿De qué me sirvió ser así?

   De una voz  que provenía del cielo se escuchó:

- “Alea iacta est,

no me olvides.”

   Y como por arte de magia cayó una tromba de agua tan eficiente que apagó el fuego por completo. Justo entonces llegaron los servicios de emergencia, avisados por alguien (o algo). Lo rescataron y le curaron las heridas.

   Fue sometido a juicio y condenado a diez años de prisión, pero el hombre al que habían condenado ya no era el mismo: su contacto tan extraño con la naturaleza lo cambió para siempre. Cumplió su condena y, cuando salió, llegó a ser presidente de una organización ecologista muy importante. Uno de sus primeros actos fue declarar un día para que la humanidad recordara que vive acogida por la Tierra y rodeada de hermosos seres a los que debe respetar. Así, declaró el veintidós de abril (día en que había prendido fuego a aquel árbol tan extraordinario trece años atrás) Día Mundial de la Tierra.